Lágrimas que pasean a lo largo de mis mejillas desembocando en un pañuelo que acerco a mis ojos, antes que se derramen en tu pecho. Siendo cada una de ellas quienes empapa de dolor el dichoso trapo blanco, e intentan que este río improvisado arrastre todo el daño que desborda mi corazón. Grito, grito desesperada, desgarrándome las entrañas... sintiendo tu cuerpo frío entre mis brazos y las olas del mar jugueteando con nuestros pies en la orilla. Miro hacía un horizonte cubriéndose de negro, mientras maldigo a la luna que aparece entre mis pupilas desbordadas por el sufrimiento. Sabía que llegarías para arrebatármelo, maldita, pero nunca imaginé que fuera tan pronto.
Mostrando entradas con la etiqueta mar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mar. Mostrar todas las entradas
miércoles, 3 de octubre de 2012
viernes, 13 de julio de 2012
Barco a la deriva
Aroma al mar, expandida por todo este embarcadero vacío. El último barco en partir, lo veo a lo lejos sin capitán. Es el viento quien manipula el rumbo a su merced, sin valorar la tripulación. Y observo con tristeza en la mirada, esa tempestad que somete al pobre marino sin poder defenderse.
No cabe duda, se protege de todo mal; sin éxito.
No cabe duda, se protege de todo mal; sin éxito.
Llueve tan fuerte, igual que gotean mis ojos con sabor amargo. Porque ese barquito de papel se hunde, con mis sentimientos subidos en el.
jueves, 7 de junio de 2012
Y lo vi...
Y lo vi, rodeada de tanta gente a babor. Me quede prendida por sus ojos, azules como la mar en la que cruzábamos con ese enorme transatlántico. Su figura apoyada a la barandilla mirando hacia un horizonte cubriéndose al anochecer; y en su mano derecha, un cigarro que en ese momento envidiaba porque era lo que sus labios besaban.
Temía que se volviera, pero el destino pícaro, me traicionó. Sonó la bocina y él, por instinto, se giró. ¡Oh no… me vio! Su rostro, sorprendido, dibujó al instante una sonrisa sagaz, y tranquilo, se dirigió al lugar donde yo me encontraba.
Mientras, sentía con cada paso cómo mi corazón volcaba, dando un giro de 180 grados y mis mejillas sonrojadas demostraban mi timidez a su presencia. Clavándose en mis pupilas su mirada insinuante; se atrevió a pronunciar:
-¡Salomé! – dijo sonriendo. ¿Qué haces aquí?... sabía que nos volveríamos a encontrar.lunes, 16 de abril de 2012
¿Las ves?
¿Ves aquellas estrellas que tanto brillan en esta noche tan oscura?
¿Las únicas estrellas que se reflejan en el mar al lado de la luna?
¿Las qué observas detenidamente con tanto entusiasmo y sientes como se dibuja una sonrisa en tu cara?
¿Las que por muchos años que pasan nunca se apagan?
¿Las ves allí en lo alto?
Pues ahí es, donde ellos nos están esperando.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



