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viernes, 5 de octubre de 2012

Día 31 de octubre

Día 31 de octubre, 12:00 de la noche. La luna observa desde lo alto del cielo, vestido de riguroso luto, como voy avanzando en este oscuro lugar lleno de cipreses.

Siento frío, o eso mismo creo yo. Mi linterna se va apagando cada vez más, le queda muy pocas pilas. Aumenta mi agonía por salir de aquí pero, no encuentro la salida. Alumbro como puedo los pasillos de nichos con sus respectivos nombres, se clarea algunas fotografías de sus dueños y siento las miradas de cada uno de ellos acusándome de no dejarles descansar.

Todo mi cuerpo tiembla, se nota por la luz de la linterna que se mueve demasiado por mi culpa. Intento dar pasos firmes por este camino de piedras, no quiero que piensen que tengo miedo, pero es imposible.

Oigo con el viento sus risas, una leve vocecilla de ultratumba pero, quiero pensar que es mi subconsciente quien me juega esta mala pasada.

A lo lejos del pasaje puedo distinguir, con la poquita luz de la dichosa linterna, el portón de hierro que separa la muerte con la vida. ¡Por fin la salida!

No salí corriendo, pensé que sería una estupidez. Entre que la pila se agota y la senda llena de piedras... podría caerme, no quiero sufrir un pequeño traspiés. Me encuentro solo entre tantos seres inertes. Seguro que no me ayudarían a levantarme.

Una pequeña sonrisa se perfila en mi rostro mientras me aproximo a la puerta pero, no me duró mucho esa “felicidad”. De golpe un escalofrío entró por mi cuerpo al ver la sorpresa que me tenían preparada los habitantes del camposanto. La dichosa linterna se apagó. El portón, estaba cerrado. 



sábado, 28 de julio de 2012

El tren de la vida


Unas vías del tren, vagones enormes, paradas vacías, comprar el billete para luego… ¿volver? Y sin duda, el final del trayecto.

Si no crees que la vida sea como ir en uno de los asientos, observando lo que ocurre alrededor con todo mi respeto, no sabes lo que pierdes.

Elegir a donde ir y saber que camino quieres coger. Esperar a que ese tren llegue como esa oportunidad tan deseada para cumplir tus metas; cuando llega, corriendo buscar el mejor lugar para sentarte y sentir esa seguridad al saber que estas de camino.

Observar dentro del vagón, gente que entra y sale. Algunos los llaman conocidos, otros son compañeros, pero a muy pocos; amigos. Los hay que te acompañan durante todo el trayecto, sin dejar que bajes en otra parada que no sea la tuya, yo a ellos los llamo mi familia.

Muchas estaciones con diferentes destinos: “Próxima parada, Éxito”, “Próxima parada, Lujos”, “Próxima parada, Trabajo y Dinero”… “Próxima parada, Drogas - La Destrucción”.

Pero ese tren infinito, nunca para. Solo cuando después de ese largo trayecto llega la ansiada parada. Con decisión apretar el botón para abrir la puerta hacia la libertad ¡Por fin alcanzar el objetivo!

Ahora, cuando los recuerdos pasados inundan la cabeza y hacen daño en el corazón… ¿Quieres coger billete de vuelta?

domingo, 1 de abril de 2012

Vacío


Solo siento frío que alivia mi dolor,
nada me queda para seguir por este camino.
Lo que hubo alrededor, se ha desvanecido.
Pájaros mudos, el árbol que tubo resplandor...
donde antes había vida ahora solo queda destrucción.
El rey absoluto dejo de lucir sus hábitos
ahora, reina oscuridad, dueña y señora de todo este tranquilo lugar.