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viernes, 22 de septiembre de 2017

Me prometí...

Me prometí que no más sufrimiento. Se terminó eso de volver a pasarlo mal por amor. Me di cuenta que en mi vida eso jamás existió, que no fui bendecida por ello. Mi camino me tocó caminarlo sola. No me dio miedo. 
A mi corazón le vestí de piedra, dentro de mí solo existió carne y huesos. No tuve alma. La abandoné aunque ella se negó soltarme de la mano. ¿Sabes por qué lo supe? Porque te cruzaste de nuevo, maldita sea, y ella tiró de mí. También, de lo fuerte que bombeó la sangre, se formaron grietas en el traje. Pudiste verme, intenté arreglar el desperdicio pero no hubo manera. 

Es imposible apresar sentimientos por mucho que yo quiera.    




miércoles, 6 de julio de 2016

Que me...

Que me cojas con ganas de una vez y me estampes contra la pared, la que está detrás de los arcos de la plaza, para robarme ese beso que tanto deseas probar. Que me roces la mano a conciencia cuando tengas la oportunidad, así sentirás por fin la suavidad de mi piel. Que me acarices el pelo mirándome a los ojos, esos ojos tuyos achinados cuando sonries que tanto te caracteriza. Que me hagas tuya sin miedo al qué dirán por lo de la edad, sabes de sobra que eso no importa si por fin decides tenerme entre tus brazos. Que me tienes aquí y ahora. Que yo también de ti me he enamorado.


miércoles, 6 de mayo de 2015

No todo vale

Estoy enfadada. Enfadada no, mejor dicho decepcionada conmigo misma. El motivo de esa decepción no es otro que el de seguir por el camino que no quiero. ¿Dónde está esa fuerza que me caracteriza? ¿Por qué no cojo el desvío y tiro para el otro lado? Sé de sobra las respuestas pero no les hago caso, por eso me cabreo y ya no puedo más. No todo vale. Se puede decir que estoy viviendo un sueño pero no más lejos de la realidad. Está feo que lo diga pero me importa un carajo esos sueños si no estoy bien. Y duele. 
Duele saber que por mucho luchar, la marea va en contra. Pierdo fuerzas, esperanzas, ilusiones... pierdo todo y es cuando me doy cuenta que estoy entre estas cuatro paredes sin salida. Al alrededor existe la oscuridad absoluta, por eso tengo miedo a dar el paso porque no sé a dónde iré a parar. Entonces aparece tristeza acompañada de soledad y hablo con ellas hasta darme cuenta que soy una loca tonta por no decir otra cosa.
¿De verdad merece la pena seguir así por un sueño? ¿De verdad merece la pena saber que estoy perdiendo el tiempo? Y si lo sé: ¿Qué coño estoy haciendo? 



viernes, 5 de octubre de 2012

Día 31 de octubre

Día 31 de octubre, 12:00 de la noche. La luna observa desde lo alto del cielo, vestido de riguroso luto, como voy avanzando en este oscuro lugar lleno de cipreses.

Siento frío, o eso mismo creo yo. Mi linterna se va apagando cada vez más, le queda muy pocas pilas. Aumenta mi agonía por salir de aquí pero, no encuentro la salida. Alumbro como puedo los pasillos de nichos con sus respectivos nombres, se clarea algunas fotografías de sus dueños y siento las miradas de cada uno de ellos acusándome de no dejarles descansar.

Todo mi cuerpo tiembla, se nota por la luz de la linterna que se mueve demasiado por mi culpa. Intento dar pasos firmes por este camino de piedras, no quiero que piensen que tengo miedo, pero es imposible.

Oigo con el viento sus risas, una leve vocecilla de ultratumba pero, quiero pensar que es mi subconsciente quien me juega esta mala pasada.

A lo lejos del pasaje puedo distinguir, con la poquita luz de la dichosa linterna, el portón de hierro que separa la muerte con la vida. ¡Por fin la salida!

No salí corriendo, pensé que sería una estupidez. Entre que la pila se agota y la senda llena de piedras... podría caerme, no quiero sufrir un pequeño traspiés. Me encuentro solo entre tantos seres inertes. Seguro que no me ayudarían a levantarme.

Una pequeña sonrisa se perfila en mi rostro mientras me aproximo a la puerta pero, no me duró mucho esa “felicidad”. De golpe un escalofrío entró por mi cuerpo al ver la sorpresa que me tenían preparada los habitantes del camposanto. La dichosa linterna se apagó. El portón, estaba cerrado. 



miércoles, 26 de septiembre de 2012

Teniéndote entre mis brazos...

Teniéndote entre mis brazos, con ese tacto suave que te caracteriza, es cuando me siento por fin tranquila. Te miro con la misma ilusión del primer día manifestando en mis pupilas el inmenso amor, respeto, cariño... que siento por ti. Mientras, en mi cabeza ronda todas esas preguntas que, al fin y al cabo, no obtendrá ninguna respuesta. 

Te cuido, te mimo, te protejo... aún así pienso que es poco. Te doy completamente todo. Me entrego al máximo demostrando que mi corazón está inundado de tu recuerdo, siendo lo único que quiero en mi vida, tenerte a mi lado.

Compañero de viajes que te unes en busca de aventuras infinitas, sin tener miedo a descubrir un mundo desconocido. Amigo que siempre está ahí para apoyarme en lo que necesite, tanto en los momentos buenos como malos. Amante fiel, me haces sentir deseada todos los días cada vez que te susurro al oído 'ámame'...

Es mirándote a los ojos, mientras tus brazos rodean mi cintura sin dejarme escapar, cuando mi impulso se manifiesta robándote un beso, y es mi corazón quien se expresa en palabras cuando te digo "te quiero". 





lunes, 11 de junio de 2012

Ya duerme tranquila

Esa luz que brilla dentro de la inmensa oscuridad, figura blanca, resplandece con esa belleza que le caracteriza. Quedó solo de ella su llanto agonizando de dolor. 
Mendiga por esas calles tan estrechas. Subasta su pureza al mejor postor, y días tras días se oyen esos gritos de angustia disfrazados en orgasmos. 
La vi sentada en el suelo. Su pelo oscuro es quien esconde esa mirada tan inofensiva. Mis manos apartó su melena sin nada que decir, pues del primer momento embrujó mi corazón. Temblorosa por el miedo, muchos años de castigos cobrados y yo con un solo propósito. 
Agarré sus manos con todas mis fuerzas, le abracé como nunca hice y cerró los ojos; ya duerme tranquila.


viernes, 30 de marzo de 2012

Vida

Si alguna vez me dieran a elegir, si pudiera decir con facilidad lo que mi alma verdaderamente esconde. Pero algo demasiado fuerte me lo impide y hace que mi vida se desmorone.
No quiero preocuparos. Ni si quiera que penséis por un solo instante de que me pasa algo, por eso río cuando es un llanto, canto cuando es un grito de dolor... escondo mis sentimientos por miedo.
Hoy reflejo un poquito de mi en estas palabras y es porque me agoto. Veo cada día la gente pasar por mi camino; algunos que se quedan y otros que se van, pero al final solo soy yo la que escribe mi propia historia, mi vida...