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sábado, 19 de enero de 2019

Quiso...

Quiso llegar a lo más alto. Quiso, como mínimo, tocar las estrellas. Conversar con la luna. Tumbarse en su cuna. Quiso que el viento le golpeara en la cara, que le peinara, que la abrazara. Quiso que sus pies conociesen el tacto de las nubes; suaves, terciopeladas. Que las cosquillas recorrieran su cuerpo y de ahí su infinita sonrisa; firmamento.   

Quiso independencia; rebeldía, batallar, gritar.
Lo quiso, lo deseó. 
Quiso libertad. 

Pero... 

Quedó su cuerpo derribado, empapado en sangre. Quedó su ropa rasgada; semidesnuda. Quedó su pelo alborotado con hojas secas que también ejercían de almohada. Quedó su mirada fija, fría y dibujando cardenales. Quedó sus labios rotos; como roto le dejó el corazón.

Quedó... 
Quedó tantas cosas en ese suelo... Quedó ella; sus sueños, su vida.
La mató. 


domingo, 7 de mayo de 2017

Pero ya no

Es cerrar los ojos y sin preguntar construyó para mí árboles infinitos, noté que en mis pies descalzos brotaba la hierba fresca, a lo lejos comenzaban el cantar de los pájaros junto con el caudal del río; una bella sinfonía que también me regaló. Sólo los rayos del sol fueron capaces de atravesar el frío y solitario bosque, donde yo me encontré en medio de su absoluta inmensidad. 

Aunque siguió haciéndome algunas jugadas, sabe perfectamente a dónde quiero que me lleve. Por eso obró este impresionante laberinto.

Me conoce. Es consciente de mis emociones, percibe cómo me siento. Sabe que necesité estar aquí y ahora. En un pasado hubiera viajado al peor sitio del mundo para evadirme de él, ya que nunca supe enfrentarme y si lo hacía siempre caía en la cruzada. Pero ya no. Ya no dejo que mi mente manipule mis sueños. 


jueves, 10 de noviembre de 2016

Es como si...

Es como si estuvieras aquí, observándome. Clavando en mí esa mirada en forma de perdón aún sabiendo que jamás lo haré. Hizo daño, mucho daño y entiendes que esté enfadada con el mundo. Esa promesa se rompió como reventada has dejado mi alma. Ya nada dolerá tanto. Sé que es sentir dolor. Por eso no dudé en arrancarme el corazón, imagino porque quería dejar de sufrir. Así sigo mi camino. Sola. Me has dejado sola, amor. No hay día que el viento me traiga tu perfume, ni anochecer que me recuerde al color de tu pelo, ni sueños donde escuche tu voz llamándome. Y así estoy, desorientada, sin saber cómo vivir faltándome tus besos, tus caricias, tus te quiero... tú. Sin saber por qué Dios te ha llamado tan pronto.


martes, 18 de octubre de 2016

Tengo...

Tengo demasiada fe en la vida porque sé que en ella estás tú. 
Te siento. 
Te pienso. 
Te quiero. 
No pararé hasta encontrarte y que fugazmente crucemos la mirada. Contemplaré por unos segundos tus ojos, tiempo suficiente para perderme en ellos. Ya nunca querré salir de tus pupilas. Entonces será cuando cierre los míos y una sonrisa tonta se dibuje en mis labios. En tu corazón sentirás un pellizco sin dolor.
Te sueño. 
Te deseo. 
Te anhelo. 
Mientras, entre la multitud seguiré paseando. 





domingo, 25 de octubre de 2015

Grietas

Hemos tenido varias conversaciones en la que me di cuenta que nuestros caminos son muy diferentes aunque estemos juntos en el mismo. Me refiero exactamente cuando tú quieres o tienes unos sueños, metas, ilusiones... y la otra persona, la que está en tu vida porque la quieres, piensa hacer todo lo contrario a ti mientras camináis, supuestamente, en la misma dirección. Con esto no me refiero a que sea tan egoísta como para que haga lo que yo quiera. No, porque tiene que vivir su vida y no la mía. Pero tampoco puedo evitar comerme la cabeza con esta pregunta: ¿por qué tengo que dejar de un lado esas cosas que tanto deseo hacer antes de irme de este mundo? Me lo pregunto porque lo tiene muy claro: Yo no quiero esto, tampoco aquello y de lo otro ni hablemos... mientras callo, por dentro muero por decir que lo dejé todo por estar juntos (parece que se le ha olvidado y tampoco lo suelto porque pensaría que se lo echo en cara). Cuando hablamos, esas contestaciones suyas duelen quiera o no y me derrumbo cayendo al suelo desplomada. Aún así al rato siempre me levanto como si no hubiera pasado nada, el amor es lo que tiene. ¿Pero sabéis qué? de todas las veces que me he caído durante este tiempo siento como la tierra se está agrietando cada vez más bajo mis pies. Noto que al final, aunque duela, se creará otro camino nuevo ante nosotros. 


miércoles, 6 de mayo de 2015

No todo vale

Estoy enfadada. Enfadada no, mejor dicho decepcionada conmigo misma. El motivo de esa decepción no es otro que el de seguir por el camino que no quiero. ¿Dónde está esa fuerza que me caracteriza? ¿Por qué no cojo el desvío y tiro para el otro lado? Sé de sobra las respuestas pero no les hago caso, por eso me cabreo y ya no puedo más. No todo vale. Se puede decir que estoy viviendo un sueño pero no más lejos de la realidad. Está feo que lo diga pero me importa un carajo esos sueños si no estoy bien. Y duele. 
Duele saber que por mucho luchar, la marea va en contra. Pierdo fuerzas, esperanzas, ilusiones... pierdo todo y es cuando me doy cuenta que estoy entre estas cuatro paredes sin salida. Al alrededor existe la oscuridad absoluta, por eso tengo miedo a dar el paso porque no sé a dónde iré a parar. Entonces aparece tristeza acompañada de soledad y hablo con ellas hasta darme cuenta que soy una loca tonta por no decir otra cosa.
¿De verdad merece la pena seguir así por un sueño? ¿De verdad merece la pena saber que estoy perdiendo el tiempo? Y si lo sé: ¿Qué coño estoy haciendo?