Mostrando entradas con la etiqueta sangre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sangre. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de febrero de 2019

Ya eran mías

Sentí el desgarro. Dolió.
Mi piel, como papel de fumar, se rompió dejando paso a hilos de sangre que por la espalda fluyeron calientes. Llovió millones de pelusas blancas. 
Lo sentí crecer. Lo sufrí. Aquellos gritos desgarradores no fueron por otro motivo. Brotaron enormes. Tanto, que al extenderse eclipsaron la poca luz que hubo. De rodillas en el suelo, ya sin la angustia, el instinto hizo que abriese los ojos y vi lo que tanto deseé en años. Lo que tanto ansié formó parte de mí. Ya eran mías. 

Mis alas.
Mis amadas y hermosas alas. 

Con fuerza alcé el vuelo; valiente, decidida. Lo único que me golpeó fue el viento, y supe qué es surcar un cielo lleno de estrellas. Atravesé nubes sin que nada me hiciese daño. Por fin, salí de esa maldita galera. Por fin, dejé todo atrás. 

Resucité.





sábado, 19 de enero de 2019

Quiso...

Quiso llegar a lo más alto. Quiso, como mínimo, tocar las estrellas. Conversar con la luna. Tumbarse en su cuna. Quiso que el viento le golpeara en la cara, que le peinara, que la abrazara. Quiso que sus pies conociesen el tacto de las nubes; suaves, terciopeladas. Que las cosquillas recorrieran su cuerpo y de ahí su infinita sonrisa; firmamento.   

Quiso independencia; rebeldía, batallar, gritar.
Lo quiso, lo deseó. 
Quiso libertad. 

Pero... 

Quedó su cuerpo derribado, empapado en sangre. Quedó su ropa rasgada; semidesnuda. Quedó su pelo alborotado con hojas secas que también ejercían de almohada. Quedó su mirada fija, fría y dibujando cardenales. Quedó sus labios rotos; como roto le dejó el corazón.

Quedó... 
Quedó tantas cosas en ese suelo... Quedó ella; sus sueños, su vida.
La mató. 


viernes, 22 de septiembre de 2017

Me prometí...

Me prometí que no más sufrimiento. Se terminó eso de volver a pasarlo mal por amor. Me di cuenta que en mi vida eso jamás existió, que no fui bendecida por ello. Mi camino me tocó caminarlo sola. No me dio miedo. 
A mi corazón le vestí de piedra, dentro de mí solo existió carne y huesos. No tuve alma. La abandoné aunque ella se negó soltarme de la mano. ¿Sabes por qué lo supe? Porque te cruzaste de nuevo, maldita sea, y ella tiró de mí. También, de lo fuerte que bombeó la sangre, se formaron grietas en el traje. Pudiste verme, intenté arreglar el desperdicio pero no hubo manera. 

Es imposible apresar sentimientos por mucho que yo quiera.    




jueves, 17 de agosto de 2017

Aquí estoy

Aquí estoy. 
Sentada en este frío banco, mirando al infinito. 
En mi mente muchas preguntas sin respuestas. 
Alguna que otra lágrima que se resbala, se revela. 
No quiero que salga. 
Pero ahí va. 
Cae por mi mejilla muy despacio cómo para advertirme de que ha podido conmigo, igual que has podido tú. 
No dejo de pensar. 
No dejo de sentir. 
Y sí, quiero evitarlo. 
Quiero evitar hacernos daño. 

Siento el haberme equivocado, pero quien bombea la sangre no opina igual. 
Te quiere. 
Le dije siempre que es imposible, que no puede ser. 
Y no me ha hecho caso por lo que se ve. 
Por eso estoy aquí, sola, con el viento dándome caricias. 
Llegando las lágrimas a romper en el suelo.
Llegando a oír cómo chirría mi corazón al ser verdaderamente consciente de la realidad.