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domingo, 10 de febrero de 2019

Mechanic

Infinito. 
Bucle. 
Inagotable. 
Aburrimiento. 
Monotonía. 
Interminable.
Así me hubiese tirado toda la noche; definiendo la manera que ejerce unas simples escaleras mecánicas su círculo vicioso. Como tonta perseguía con la mirada algo que para el mundo carecía de valor. Peldaños de metal; sin sentimientos, sin emociones... estaban ahí, como si nada. Dando giros sin fin. Inmóvil, pensé que esas escaleras realmente eran montañas rusas de ilusiones y miedos, eran piedras duras si te tropezabas con ellas, eran parte del camino. Era la vida.
Al final tuve que dar el primer paso, observar tanto a las escaleras me volvió más loca.

Lo que me faltaba. 





A ti, Julio, por todo lo que vivimos 
de pequeños "puerta con puerta". 
Con muchísimo cariño.




jueves, 5 de julio de 2018

No quiero

Hay días donde mi alma y mi corazón necesitan explotar. Necesitan grita, bullir. Erupcionar con todo lo que llevan dentro, echar toda esa mierda fuera. E incluso expulsar sentimientos que jamás dirían que están. 

Joder. No quiero. 

No quiero que se salgan con la suya. Imaginar esa vulnerabilidad me mata. Si ocurre, el muro se destrozaría. Se desquebrajaría. Entonces es cuando serían capaces de entrar a reinar en mi fortaleza. Sí, esas personas que me rodean verían idóneo conocer qué hay dentro, y luego jugarían con ello hasta derribarla. ¡No quiero! 

Aguanto, siempre aguanto. Pero dentro, alma y corazón crean una sensación tan nefasta que es imposible vivir. Ansiedad. Pura ansiedad transitando cada parte de mí. No la puedo controlar. Ahí es cuando nacen caudalosos ríos, arrastrando aquello que no soy capaz de soltar por la boca. 

No quiero, joder. 

Pero hoy será uno de esos días donde nunca parará de llover.





viernes, 22 de septiembre de 2017

Me prometí...

Me prometí que no más sufrimiento. Se terminó eso de volver a pasarlo mal por amor. Me di cuenta que en mi vida eso jamás existió, que no fui bendecida por ello. Mi camino me tocó caminarlo sola. No me dio miedo. 
A mi corazón le vestí de piedra, dentro de mí solo existió carne y huesos. No tuve alma. La abandoné aunque ella se negó soltarme de la mano. ¿Sabes por qué lo supe? Porque te cruzaste de nuevo, maldita sea, y ella tiró de mí. También, de lo fuerte que bombeó la sangre, se formaron grietas en el traje. Pudiste verme, intenté arreglar el desperdicio pero no hubo manera. 

Es imposible apresar sentimientos por mucho que yo quiera.    




viernes, 30 de septiembre de 2016

Qué no habrás visto, querida

Qué no habrás visto, querida. Gente paseando sin más, peleas por cualquier gilipollez, besos a escondidas, caricias que sólo tú puedes percibir, miradas que lo dicen todo o nada, juegos de adolescentes transformándose en sentimientos... durante todo el día, durante toda la noche. Sin descanso. Me dan envidia, ¡claro que me la dan! Porque pasarán los años, conocerás millones de historias preciosas (otras no tanto) y mientras yo... ojalá tuviera que contarte algo.


domingo, 25 de octubre de 2015

Grietas

Hemos tenido varias conversaciones en la que me di cuenta que nuestros caminos son muy diferentes aunque estemos juntos en el mismo. Me refiero exactamente cuando tú quieres o tienes unos sueños, metas, ilusiones... y la otra persona, la que está en tu vida porque la quieres, piensa hacer todo lo contrario a ti mientras camináis, supuestamente, en la misma dirección. Con esto no me refiero a que sea tan egoísta como para que haga lo que yo quiera. No, porque tiene que vivir su vida y no la mía. Pero tampoco puedo evitar comerme la cabeza con esta pregunta: ¿por qué tengo que dejar de un lado esas cosas que tanto deseo hacer antes de irme de este mundo? Me lo pregunto porque lo tiene muy claro: Yo no quiero esto, tampoco aquello y de lo otro ni hablemos... mientras callo, por dentro muero por decir que lo dejé todo por estar juntos (parece que se le ha olvidado y tampoco lo suelto porque pensaría que se lo echo en cara). Cuando hablamos, esas contestaciones suyas duelen quiera o no y me derrumbo cayendo al suelo desplomada. Aún así al rato siempre me levanto como si no hubiera pasado nada, el amor es lo que tiene. ¿Pero sabéis qué? de todas las veces que me he caído durante este tiempo siento como la tierra se está agrietando cada vez más bajo mis pies. Noto que al final, aunque duela, se creará otro camino nuevo ante nosotros.