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martes, 24 de septiembre de 2019

Se volvió a destruir todo

Se quedarán conmigo todas las caricias, al igual que nuestros labios seguirán pegados y jugaran mil millones de veces a comerse. Me preguntaré todas las mañanas cómo seguiré admirando el brillo de tus ojos cada vez que te vea sonreír sin que notes nada. De por qué volvieron a nacer mariposas si en su tiempo las maté todas, o de lo que me costó levantar el muro. Y de lo que dolió dejar de sentir. 
Se volvió a destruir todo. 
Con esa calor. 
Con esa ternura. 
Con esa luz.
Se volvió a destruir todo porque llegaste tú. 


sábado, 19 de enero de 2019

Quiso...

Quiso llegar a lo más alto. Quiso, como mínimo, tocar las estrellas. Conversar con la luna. Tumbarse en su cuna. Quiso que el viento le golpeara en la cara, que le peinara, que la abrazara. Quiso que sus pies conociesen el tacto de las nubes; suaves, terciopeladas. Que las cosquillas recorrieran su cuerpo y de ahí su infinita sonrisa; firmamento.   

Quiso independencia; rebeldía, batallar, gritar.
Lo quiso, lo deseó. 
Quiso libertad. 

Pero... 

Quedó su cuerpo derribado, empapado en sangre. Quedó su ropa rasgada; semidesnuda. Quedó su pelo alborotado con hojas secas que también ejercían de almohada. Quedó su mirada fija, fría y dibujando cardenales. Quedó sus labios rotos; como roto le dejó el corazón.

Quedó... 
Quedó tantas cosas en ese suelo... Quedó ella; sus sueños, su vida.
La mató.