viernes, 22 de septiembre de 2017

Me prometí...

Me prometí que no más sufrimiento. Se terminó eso de volver a pasarlo mal por amor. Me di cuenta que en mi vida eso jamás existió, que no fui bendecida por ello. Mi camino me tocó caminarlo sola. No me dio miedo. 
A mi corazón le vestí de piedra, dentro de mí solo existió carne y huesos. No tuve alma. La abandoné aunque ella se negó soltarme de la mano. ¿Sabes por qué lo supe? Porque te cruzaste de nuevo, maldita sea, y ella tiró de mí. También, de lo fuerte que bombeó la sangre, se formaron grietas en el traje. Pudiste verme, intenté arreglar el desperdicio pero no hubo manera. 

Es imposible apresar sentimientos por mucho que yo quiera.    




jueves, 17 de agosto de 2017

Aquí estoy

Aquí estoy. 
Sentada en este frío banco, mirando al infinito. 
En mi mente muchas preguntas sin respuestas. 
Alguna que otra lágrima que se resbala, se revela. 
No quiero que salga. 
Pero ahí va. 
Cae por mi mejilla muy despacio cómo para advertirme de que ha podido conmigo, igual que has podido tú. 
No dejo de pensar. 
No dejo de sentir. 
Y sí, quiero evitarlo. 
Quiero evitar hacernos daño. 

Siento el haberme equivocado, pero quien bombea la sangre no opina igual. 
Te quiere. 
Le dije siempre que es imposible, que no puede ser. 
Y no me ha hecho caso por lo que se ve. 
Por eso estoy aquí, sola, con el viento dándome caricias. 
Llegando las lágrimas a romper en el suelo.
Llegando a oír cómo chirría mi corazón al ser verdaderamente consciente de la realidad. 


jueves, 10 de agosto de 2017

Ahí está la cuestión

Qué pena me dan, de verdad. 
Gente que sólo ve lo exterior. 
Lo que les interesan. 
Gente que no es capaz de escarbar en el interior, 
se darían cuenta de tantas cosas. 
De que soy persona, por ejemplo.

Les encantan juzgar sin conocer, 
no les preocupa nada más.

Y ahí está la cuestión.  




miércoles, 5 de julio de 2017

Inspiración callejera

Es lo que tiene hacerte esperar el autobús, que miras ese escaparate de la librería que tienes detrás y observas montones de títulos de libros. Autores conocidos, otros menos... pero pongo la mano en el fuego que todos sintieron, parieron con la misma ilusión; esa de haber creado algo tan maravilloso. Criaturas llenas de vida. 



" Mi chica revolucionaria:
ahora que la vida, 
en esta noche, en este mundo... 
mi silencio habla de ti. 

Amor, ese viejo neón, 
fe ciega, 
el poder del desorden...
La arquitectura de la felicidad.

Sin querer,
todo lo que fuimos ahora es polvo.

La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida,
con tal de verte volar.

Terminamos, y otros poemas sin terminar". 





domingo, 7 de mayo de 2017

Pero ya no

Es cerrar los ojos y sin preguntar construyó para mí árboles infinitos, noté que en mis pies descalzos brotaba la hierba fresca, a lo lejos comenzaban el cantar de los pájaros junto con el caudal del río; una bella sinfonía que también me regaló. Sólo los rayos del sol fueron capaces de atravesar el frío y solitario bosque, donde yo me encontré en medio de su absoluta inmensidad. 

Aunque siguió haciéndome algunas jugadas, sabe perfectamente a dónde quiero que me lleve. Por eso obró este impresionante laberinto.

Me conoce. Es consciente de mis emociones, percibe cómo me siento. Sabe que necesité estar aquí y ahora. En un pasado hubiera viajado al peor sitio del mundo para evadirme de él, ya que nunca supe enfrentarme y si lo hacía siempre caía en la cruzada. Pero ya no. Ya no dejo que mi mente manipule mis sueños. 


sábado, 25 de marzo de 2017

Se oyó a lo lejos...

Se oyó a lo lejos uno de sus gritos desgarradores, es lo único que rompía la paz sepulcral de aquel bosque. Eso hizo que los cuervos se atemorizaran y se pusieron rumbo hacia un lugar seguro, atormentando así a los demás animales en esa noche tan oscura. Se volvió a escuchar su voz entre los árboles, era el viento quién la guiaba quebrada entre sus ramas pidiendo que por favor la dejase vivir. Entre lágrimas imploraba, entre el pánico que sentía no respiraba, hasta que ya quedó de nuevo el silencio. Algo nuevo se formó en aquél lugar; el nacimiento de un río de sangre, la de aquella joven, desde su largo cuello hasta las hojas caídas de los árboles donde permanecía tendido su débil cuerpo. Si antes su pelo brillaba con los rayos del sol, ahora es la luna quien ilumina blanca su melena. Su piel ya no es delicada, suave... es áspera y rugosa. La ropa que tanto le gustaba, esa que su madre le regaló antes de morir, no luce igual que unas horas del día más atrás. En sus ojos verde ya no hay esperanzas, estaban abiertos enloquecidos y en sus labios existe un sabor amargo. El mismo sabor que nos deparará a todos cuando nos llegue la muerte. 


jueves, 9 de marzo de 2017

Hoy necesito decirte cosas al oído.

Hoy necesito decirte cosas al oído, reírnos de nuestras tonterías mientras los demás hablan de sus cosas. De que nadie se percate de nuestras miradas furtivas, ni del motivo verdadero de mis mejillas sonrojadas. Hoy necesito de ti. De tus juegos inocentes que me llenan el alma sin que tú te des cuenta, de tu suave voz que siempre me apacigua. Y es que no sé cómo decirte, amigo, que dentro de mí has creado un mundo maravilloso de emociones que jamás sentí. Sí, has sido tú. Tú tienes la culpa a que vuelva a sonreír, a que vuelva a ver la vida de otra manera y que no solo sean días de tormentas y lluvias, existiendo la primavera. Hoy necesito decirte cosas al oído, cómo por ejemplo que me duermo pensando en cómo contarte esta historia, lo que me pasa contigo, que tienes algo importante de mí que no sabes y ojalá me atreva a decírtelo. 


jueves, 10 de noviembre de 2016

Es como si...

Es como si estuvieras aquí, observándome. Clavando en mí esa mirada en forma de perdón aún sabiendo que jamás lo haré. Hizo daño, mucho daño y entiendes que esté enfadada con el mundo. Esa promesa se rompió como reventada has dejado mi alma. Ya nada dolerá tanto. Sé que es sentir dolor. Por eso no dudé en arrancarme el corazón, imagino porque quería dejar de sufrir. Así sigo mi camino. Sola. Me has dejado sola, amor. No hay día que el viento me traiga tu perfume, ni anochecer que me recuerde al color de tu pelo, ni sueños donde escuche tu voz llamándome. Y así estoy, desorientada, sin saber cómo vivir faltándome tus besos, tus caricias, tus te quiero... tú. Sin saber por qué Dios te ha llamado tan pronto.


martes, 18 de octubre de 2016

Tengo...

Tengo demasiada fe en la vida porque sé que en ella estás tú. 
Te siento. 
Te pienso. 
Te quiero. 
No pararé hasta encontrarte y que fugazmente crucemos la mirada. Contemplaré por unos segundos tus ojos, tiempo suficiente para perderme en ellos. Ya nunca querré salir de tus pupilas. Entonces será cuando cierre los míos y una sonrisa tonta se dibuje en mis labios. En tu corazón sentirás un pellizco sin dolor.
Te sueño. 
Te deseo. 
Te anhelo. 
Mientras, entre la multitud seguiré paseando. 





viernes, 30 de septiembre de 2016

Qué no habrás visto, querida

Qué no habrás visto, querida. Gente paseando sin más, peleas por cualquier gilipollez, besos a escondidas, caricias que sólo tú puedes percibir, miradas que lo dicen todo o nada, juegos de adolescentes transformándose en sentimientos... durante todo el día, durante toda la noche. Sin descanso. Me dan envidia, ¡claro que me la dan! Porque pasarán los años, conocerás millones de historias preciosas (otras no tanto) y mientras yo... ojalá tuviera que contarte algo.


jueves, 29 de septiembre de 2016

Chispa

Lo he sentido. He sentido literalmente esa chispa cuando por fin has querido que nuestras manos se acariciasen. Sé que no fue un descuido notar el suave roce, lo vi en tus ojos. Quiénes estaban a nuestro alrededor no lo apreciaron porque sólo vieron a dos amigos que se daban una galleta de chocolate. Pero en mi interior explotaban emociones y creo que no los pude disimular. Tampoco lo quise, aún me sigue durando la sonrisa tonta. Fue un leve e insignificante instante que bastó para sentirte cerca. Me has dado vida.


lunes, 29 de agosto de 2016

Duele...

Duele cuando se marcha un compañero, un amigo, un familiar... Duele. 
La vida y su manía de arrebatarnos lo que más amamos. Pero aún así se apiada, quiere que en el corazón sigan esas historias que vivimos con ellos; los recuerdos. De esta manera es algo más llevadero ésto de la muerte. Aunque el dolor, al recordar, jamás se irá. Porque nos faltará su compañía, su dulce voz, sus caricias y el simple "buenos días" de esa persona que de una u otra forma nos dio vida. 
Esa vida que se apagó para siempre, pero que en el corazón permanecerá encendida eternamente.




lunes, 11 de julio de 2016

De ésta manera hasta el final.

Tú, que miras por la ventana pasar el paisaje mientras cae un par de gotas por tu mejilla como quien ve su vida pasar, no temas. Aquí estaré para protegerte de todos aquellos que intentan hundirte en lo más profundo. Te lo juro. No será fácil ya que nada lo es en este mundo, pero tú me importas demasiado y odio verte triste por esos motivos que rondan por tu mente. De sobra sabes que eres fuerte, sólo tienes que creer en ti. Abandonaremos juntos todo lo malo, pegaremos una patada bien fuerte a esas cosas que intentan dañarte y si lo hacen coseré tus heridas al instante para que cicatricen rápidamente, así volveremos a levantarnos para seguir el camino que siempre deseaste andar. De ésta manera hasta el final. Hasta que cierres los ojos eternamente y pueda decir yo, tu alma, que has vivido plenamente. Consiguiendo ser feliz contigo misma.



miércoles, 6 de julio de 2016

Que me...

Que me cojas con ganas de una vez y me estampes contra la pared, la que está detrás de los arcos de la plaza, para robarme ese beso que tanto deseas probar. Que me roces la mano a conciencia cuando tengas la oportunidad, así sentirás por fin la suavidad de mi piel. Que me acarices el pelo mirándome a los ojos, esos ojos tuyos achinados cuando sonries que tanto te caracteriza. Que me hagas tuya sin miedo al qué dirán por lo de la edad, sabes de sobra que eso no importa si por fin decides tenerme entre tus brazos. Que me tienes aquí y ahora. Que yo también de ti me he enamorado.


miércoles, 29 de junio de 2016

Ya no llegará

Te difuminas como el denso humo de los últimos cigarros que nos fumamos juntos, mezclado de las miles de risas y los ratos de complicidad que se hacían nuestras miradas. Yo, ahora, sólo puedo sentir que las comisuras de mis labios tiran hacia abajo. Y lo que recorre por mis mejillas ya no es ese sudor del que tantas veces me has provocado. Ya no. Son gotas que saben a tristeza, soledad, dolor... Es mi alma, que tanto decías que amabas, rota. 
Sigo con el nudo en la garganta, sabes que desde que te vi nunca se fue, pero éste es diferente y aprieta más. Tenía tanta confianza en ti que me dejé atar creyendo que nunca me harías daño. No fue así. Y aquí estoy de rodillas en la cama mirando al techo, a la nada. Esperando ese abrazo por la espalda, esa caricia en mi pelo, esa mano cogiendo mi mentón para luego girarme y fundirnos en ese beso, eso que ya no llegará. 

Porque de otros 'te quiero' has preferido endulzarte.




domingo, 6 de marzo de 2016

Susurros al oído...

Susurros al oído mientras estaba sentada en esa maldita silla y con una venda puesta, la que él escogió para mí. Endulzaba con buenas palabras mi alma pero no se dio cuenta que ya no me hacía efecto. Dejé de sentir. Porque hubo un tiempo que podía engañarme, sí, pero ya no. El impulso de quitarme la venda que llevaba en los ojos hizo que descubriera la verdad, que nunca estuvo conmigo. Esta ansiada libertad era lo único que tenía enfrente de mí y yo sin saberlo.


viernes, 22 de enero de 2016

Fechas que nunca se olvidan, por desgracia.

Ese día me dirigí al banco por temas de papeleos con Hacienda o algo así. No cogí el camino de siempre, tiré por otras calles para llegar a la sucursal. En una de esas calles me topé con un Renault Megane Classic de color gris igualito al que tuvo mi abuelo. Fue evidente que me vino a la cabeza recuerdos de mi infancia, de cuando él nos recogía del colegio con ese coche o cuando llevábamos a mi madre al trabajo. Hizo casi un mes que no le veía en persona, desde navidades, y ya estaba el pobre muy desmejorado. Era lo lógico. Llevaba unos diez años con Párkinson y la enfermedad, en ese último año, le estaba pasando factura demasiado rápido. Se me ocurrió echarle una foto a ese vehículo para enviársela a mis hermanos por WhatssApp, pero no sé por qué al final no me decidí. No la hice. Y seguí la ruta hacía lo que en ese instante era importante hacer. 
Con mis cascos voy siempre a todos lados y claro, el móvil se me quedó sin batería en mitad del camino de vuelta a casa. Eran la una del medio día cuando llegué. Solté todos los papeles encima de la mesa del salón y hablé con José de lo que pasó en el banco. A parte le conté la anécdota del coche que parece algo insignificante pero, después de casi dos años viviendo en Badajoz, fue la primera vez que vi uno igual que el de mi abuelo. 
Entonces me senté por fin en el sofá, miré un poco el ordenador las cosas del trabajo y de repente sonó el teléfono de casa. 
- Extremedia, dígame.
- Vero... ¡que el abuelo se ha muerto! - Soltó mi hermano David en sollozos.
- ¿Qué? ¿Nooo? ¡No puede ser! ¡No me lo creo! ¡NOOO! ¿Quién eres, David? ¿Quién ereees? ¡No me lo creo! 
No podéis imaginar el dolor, la rabia, la confusión... que pude sentir en cuanto mi hermano dijo esas malditas palabras. Un cacao mental imposible de controlar. No recuerdo muy bien qué más hablamos, sólo que empecé a llorar con él por el teléfono mientras José me cogía de la cintura al ver cómo me puse en ese momento. Cuando colgué el fijo, me dirigí directa a la habitación. Allí tengo puestas siempre dos fotografías: una de mis padres con mis hermanos y yo y otra de mi abuelo. Cogí el marco donde le tenía y me lo puse en el lado izquierdo del pecho. Era un mar de lágrimas desorientadas, gritando a los cuatro vientos que quería estar allí con mi madre. En la vida necesité tanto un abrazo de ella. Sólo pensaba en querer cuidarla.
- José, necesito ir. Quiero estar allí.
- Tranquila, Vero, que vas a estar. - me dijo secándome las gotitas de mi cara.
- ¿Y cómo lo hacemos?
- No te preocupes, cogemos el primer bus que haya y tiramos para tu pueblo.
Y eso fue lo que hicimos sin antes ver que ni aviones, ni trenes y ni buses hubo esa tarde para ir directamente hacia Málaga. Lo único que pudimos hacer fue esperar al día siguiente para coger el autobús de las nueve de la mañana que a las siete y media de la tarde nos dejaba allí. Mientras las horas no pasaban, llamaba cada dos por tres a mi familia que sólo supe decir llorando: "que voy para allá, mamá. Por favor, esperadme que voy". Hasta mi padre soltó que si no podía ir que no pasaba nada, pero yo no me quedaría tranquila si eso hubiera hecho. Mi corazón, mi alma... estaban allí. 
Al final no llegué a la misa ni al entierro de mi abuelo. Mis padre hicieron todo lo posible para alargar las horas pero el tiempo no me permitió darle ese último adiós a una de las personas que más quiero en este mundo. El coraje y la impotencia que llevé durante el viaje por eso mismo eran incuestionable. Aún así, a la mañana siguiente fui al cementerio. Mis padres, José y yo. Desde lejos pude ver las coronas puestas con esas típicas frases tan arrolladoras que me partieron más, si aún se podía, el alma. Y grité. Grité mil veces la palabra, abuelo. Quería que me escuchara para pedirle perdón por no llegar a tiempo. Le dije un millón de veces que le quería, mi padre contestó que él lo sabe. Cuando me tranquilicé, cogí unas escaleras grandes para subir donde se encontraba las demás flores y le puse el ramo que llevaba en mis manos.
- Abuelo, te juro que siempre que viaje al Arroyo vendré aquí. - Le dije al frente de su nicho y le mandé un beso.
Así fue cómo pasé los dos fatídicos días que, por desgracia, ya jamás se borrarán del calendario. Hoy, 22/01/2016, hace justo un año que tu debilitado cuerpo se marchitó dejando un vacío enorme a todos los que te queremos. Pero sabemos que tu alma sigue viva.

Siempre contigo, abuelo. 

viernes, 20 de noviembre de 2015

Promesas

De esas promesas que tarda en cumplir porque es el tiempo quien tiene el mando. Mientras, sigue soñando en cómo será ese momento en que, por fin, le mire a los ojos y pueda abrazarle.



miércoles, 11 de noviembre de 2015

Por ti

No hay día ni noche que deje de pensar y me vuelvo loca. No puedo evitarlo. Te prometo que siento a esas mariposas de las que todos hablan y que tampoco me dejan dormir. Es escuchar tu nombre incluso tu apellido y mi alma se enciende como quien le da a un interruptor para que la luz predomine sobre la oscuridad. Algo muy fuerte que de mi corazón sale sin que pueda hacer nada por esquivarlo.Y tú tienes la culpa. Siento todo por ti.



miércoles, 4 de noviembre de 2015

¡Dejadme equivocarme!

Ni pienso ser una madre perfecta, ni trabajadora que lo hace todo espectacular. Tampoco quiero saber cómo estar alegre y feliz siempre, sin tener que decir que paso de esos consejos malos para tener una vida perfecta. ¡No! ¡No lo quiero! Mi manera de hacer las cosas no serán las adecuadas para algunos y me da igual. Aprender de los errores es la mejor forma de vivir. No quiero que cuatro gatos expertos digan lo que tengo que hacer: si quiero reír, río, si quiero llorar, lloro, si tengo que sufrir, sufro y ya está. ¡Dejadme equivocarme!