sábado, 25 de marzo de 2017

Se oyó a lo lejos...

Se oyó a lo lejos uno de sus gritos desgarradores, es lo único que rompía la paz sepulcral de aquel bosque. Eso hizo que los cuervos se atemorizaran y se pusieron rumbo hacia un lugar seguro, atormentando así a los demás animales en esa noche tan oscura. Se volvió a escuchar su voz entre los árboles, era el viento quién la guiaba quebrada entre sus ramas pidiendo que por favor la dejase vivir. Entre lágrimas imploraba, entre el pánico que sentía no respiraba, hasta que ya quedó de nuevo el silencio. Algo nuevo se formó en aquél lugar; el nacimiento de un río de sangre, la de aquella joven, desde su largo cuello hasta las hojas caídas de los árboles donde permanecía tendido su débil cuerpo. Si antes su pelo brillaba con los rayos del sol, ahora es la luna quien ilumina blanca su melena. Su piel ya no es delicada, suave... es áspera y rugosa. La ropa que tanto le gustaba, esa que su madre le regaló antes de morir, no luce igual que unas horas del día más atrás. En sus ojos verde ya no hay esperanzas, estaban abiertos enloquecidos y en sus labios existe un sabor amargo. El mismo sabor que nos deparará a todos cuando nos llegue la muerte. 


jueves, 9 de marzo de 2017

Hoy necesito decirte cosas al oído.

Hoy necesito decirte cosas al oído, reírnos de nuestras tonterías mientras los demás hablan de sus cosas. De que nadie se percate de nuestras miradas furtivas, ni del motivo verdadero de mis mejillas sonrojadas. Hoy necesito de ti. De tus juegos inocentes que me llenan el alma sin que tú te des cuenta, de tu suave voz que siempre me apacigua. Y es que no sé cómo decirte, amigo, que dentro de mí has creado un mundo maravilloso de emociones que jamás sentí. Sí, has sido tú. Tú tienes la culpa a que vuelva a sonreír, a que vuelva a ver la vida de otra manera y que no solo sean días de tormentas y lluvias, existiendo la primavera. Hoy necesito decirte cosas al oído, cómo por ejemplo que me duermo pensando en cómo contarte esta historia, lo que me pasa contigo, que tienes algo importante de mí que no sabes y ojalá me atreva a decírtelo. 


jueves, 10 de noviembre de 2016

Es como si...

Es como si estuvieras aquí, observándome. Clavando en mí esa mirada en forma de perdón aún sabiendo que jamás lo haré. Hizo daño, mucho daño y entiendes que esté enfadada con el mundo. Esa promesa se rompió como reventada has dejado mi alma. Ya nada dolerá tanto. Sé que es sentir dolor. Por eso no dudé en arrancarme el corazón, imagino porque quería dejar de sufrir. Así sigo mi camino. Sola. Me has dejado sola, amor. No hay día que el viento me traiga tu perfume, ni anochecer que me recuerde al color de tu pelo, ni sueños donde escuche tu voz llamándome. Y así estoy, desorientada, sin saber cómo vivir faltándome tus besos, tus caricias, tus te quiero... tú. Sin saber por qué Dios te ha llamado tan pronto.


martes, 18 de octubre de 2016

Tengo...

Tengo demasiada fe en la vida porque sé que en ella estás tú. 
Te siento. 
Te pienso. 
Te quiero. 
No pararé hasta encontrarte y que fugazmente crucemos la mirada. Contemplaré por unos segundos tus ojos, tiempo suficiente para perderme en ellos. Ya nunca querré salir de tus pupilas. Entonces será cuando cierre los míos y una sonrisa tonta se dibuje en mis labios. En tu corazón sentirás un pellizco sin dolor.
Te sueño. 
Te deseo. 
Te anhelo. 
Mientras, entre la multitud seguiré paseando. 





viernes, 30 de septiembre de 2016

Qué no habrás visto, querida

Qué no habrás visto, querida. Gente paseando sin más, peleas por cualquier gilipollez, besos a escondidas, caricias que sólo tú puedes percibir, miradas que lo dicen todo o nada, juegos de adolescentes transformándose en sentimientos... durante todo el día, durante toda la noche. Sin descanso. Me dan envidia, ¡claro que me la dan! Porque pasarán los años, conocerás millones de historias preciosas (otras no tanto) y mientras yo... ojalá tuviera que contarte algo.