jueves, 5 de julio de 2018

No quiero

Hay días donde mi alma y mi corazón necesitan explotar. Necesitan grita, bullir. Erupcionar con todo lo que llevan dentro, echar toda esa mierda fuera. E incluso expulsar sentimientos que jamás dirían que están. 

Joder. No quiero. 

No quiero que se salgan con la suya. Imaginar esa vulnerabilidad me mata. Si ocurre, el muro se destrozaría. Se desquebrajaría. Entonces es cuando serían capaces de entrar a reinar en mi fortaleza. Sí, esas personas que me rodean verían idóneo conocer qué hay dentro, y luego jugarían con ello hasta derribarla. ¡No quiero! 

Aguanto, siempre aguanto. Pero dentro, alma y corazón crean una sensación tan nefasta que es imposible vivir. Ansiedad. Pura ansiedad transitando cada parte de mí. No la puedo controlar. Ahí es cuando nacen caudalosos ríos, arrastrando aquello que no soy capaz de soltar por la boca. 

No quiero, joder. 

Pero hoy será uno de esos días donde nunca parará de llover.





miércoles, 6 de junio de 2018

Dicen

Dicen que es época de buen tiempo, pero aún sigo oliendo a las tormentas. Sigo sintiendo nubarrones oscuros apunto de estallar. Ríos desbordados demasiados cerca de mí. Incontrolados. Descargas estruendosas e infinitas, dolorosas, golpeándome el pecho.

Dicen que es primavera. Eso dicen. 
Pero yo pertenezco perenne al invierno.
  

domingo, 10 de diciembre de 2017

Bendito fuego

Fuego. 
He sentido ese fuego que tanto dije que me iba a quemar. Al final, me he quemado.
¡Dios, qué si me he quemado!
Ha abrasado mi cuerpo. Me ha hecho polvo y no ha dejado ni un centímetro de mí sin arder. Bendito fuego por hacerme sentir mujer. Por sentir tu abrazo en mi cintura mientras arqueaba la espalda y hacías que cantase de placer en cada movimiento de nuestra partitura, por cada uno de esos silencios en que nos devorábamos a besos. Sentía las llamas crecer. Y hubo miradas que sólo hacían inflamar lo que nos fue imposible sofocar. 

Fuego. Eres bendito fuego. 
Y deseo volverme a quemar.



miércoles, 29 de noviembre de 2017

No me vengas con palabras

No me vengas con palabras,
 porque todas se las apropia el viento. 
A mí regálame hechos, 
sé de sobra que mi alma 
siempre se quedaran con ellos. 



viernes, 22 de septiembre de 2017

Me prometí...

Me prometí que no más sufrimiento. Se terminó eso de volver a pasarlo mal por amor. Me di cuenta que en mi vida eso jamás existió, que no fui bendecida por ello. Mi camino me tocó caminarlo sola. No me dio miedo. 
A mi corazón le vestí de piedra, dentro de mí solo existió carne y huesos. No tuve alma. La abandoné aunque ella se negó soltarme de la mano. ¿Sabes por qué lo supe? Porque te cruzaste de nuevo, maldita sea, y ella tiró de mí. También, de lo fuerte que bombeó la sangre, se formaron grietas en el traje. Pudiste verme, intenté arreglar el desperdicio pero no hubo manera. 

Es imposible apresar sentimientos por mucho que yo quiera.